Firma Oski

Oski: su biografía

Oscar Conti nació en la ciudad de Buenos Aires en 1914. Después de terminar sus estudios secundarios (“mal alumno, pésimo alumno”, según su propia descripción) tuvo un paso por la Facultad de Agronomía y por Bellas Artes. Ya dibujaba, y su principal interés por esta carrera era obtener un título y poder trabajar como profesor. Mientras tanto trabajaba en el diario Crítica como letrista, aunque no recibía pago hasta adquirir mayor dominio. Trabajó en Pantallas Pelele como ayudante de un dibujante que hacía trabajos de publicidad, dibujando las etiquetas de productos comestibles, y en la librería Moine y Laserre, haciendo láminas didácticas. Recuerda Oski (1974) cómo se divertía haciendo estas láminas:

Poníamos cualquier cantidad de pasto; la gente, en las láminas, se movía con pasto hasta el cogote… Imaginate, si vos tenés que hacer las botas de Cabral, las espuelas de Cabral, estás jodido; entonces, si vos le pones pasto hasta acá arriba, todo es más fácil. Entonces aparecía la gente siempre peleando entre los pajonales. Además los hacíamos todos emponchados.
Amarroto

Hasta ese momento Conti dibujaba “en broma”, y no se le ocurría que se podía trabajar en serio haciendo esto. Su visión cambió cuando encontró un dibujo de Saúl Steinberg en la revista Cascabel. “Para mí, ver eso fue fabuloso —contaba Oski (1974)— no me voy a olvidar nunca, porque ahí me di cuenta que podías publicar lo que se hace en broma, para divertirte y que vos eso lo podías vender”. El paso siguiente fue llevar sus propios dibujos a la misma revista.

El primer dibujo que se conoce de Oski aparece en Cascabel en 1942. Se llamaba “Camouflage”. “Es un chiste muy malo, claro —comentaba Oski (1979)—. A partir de ahí me empecé a acercar a Steinberg, a tratar de limpiar un poquito”.

Los dorados '40 en la historieta y la aparición de César Bruto

En 1942 aparece un personaje importantísimo para la vida profesional de Oski y Carlos Warnes: César Bruto. Así lo relata el propio Warnes:

Estábamos en la redacción de Cascabel, la máquina de escribir y yo, solos. Mi persona y el papel, en blanco, ambos. Miraba pasar las moscas, que es lo que uno hace cuando no hace... y repentinamente, entre mosca y mosca, me sentí invadido por una fuerza superior que venía colándose por la máquina. Empecé a teclear: Yo no soy hijo de mi mamá, sino de mi tía. Era él, César Bruto, con su primera frase (Warnes, citado por Caligaris, 1999).

Ese día en que nació César Bruto, Warnes presentó al director de la revista una página plagada de errores atribuida a un hijo menor enfermo. Fue tan bien recibida que en seguida propuso hacer una sección llamada “Los cuadernos de César Bruto”, con el dibujo de los renglones y los agujeros que imitaba una carpeta. Entonces el dueño de la editorial Sopena, que editaba Cascabel, le propuso trabajar con un muchacho, Oski, que había empezado a publicar por entonces en la revista, porque creía que el tipo de dibujo venía bien con los textos. Ese fue el comienzo de una dupla que duraría más de 20 años.

Juan Sasturain (2004, p.176) comenta acerca de César Bruto:

César Bruto es impensable sin los monitos del señor Oscar Conti, es casi una misma mano la que deja la máquina de escribir (…) para agarrar un lápiz sin duda mocho e indócil y dibujar con faltas de grafía. Pero sobre todo es la misma falsa ingenuidad la que les afila el sentido, los carga de ironía, los hace inventar un género.

Carlos Warnes (1980) rememora cómo era trabajar con Oski:

Oski fue un compañero muy especial. (…) Era un tipo muy huraño: abría la puerta, entregaba el laburo y rajaba. No se lo veía nunca; era un tipo antipático, jodido. (…) Después, cuando colaboramos trabajando juntos en Cascabel, Rico Tipo, Vea y Lea, Clarín, Tía Vicenta y tantos lugares estuvimos muy cerca uno del otro, aunque a veces, materialmente, él estaba en cualquier parte: Perú, Chile, Bolivia, México, Madrid, Roma… (…) Estando lejos era difícil que nos complicáramos. Lo que nos unía era el sentido del humor y el vino… En el enfoque de otras cosas, costumbres, vida o política tal vez no éramos del todo acordes. (…) Pero mantuvimos una amistad hasta el final, cuando estuvo en Buenos Aires los últimos meses antes de morir. Creo que el trabajo juntos nos hizo mucho bien a los dos y que hubo cosas que gustaron muchísimo a la gente” (en Sasturain, 2004, pp.186-187).
César Bruto Fotoski original

En 1944 Guillermo Divito funda la revista Rico Tipo, y el dúo Conti-Warnes comienza a trabajar allí. Juntos eran responsables del periódico Versos y Notisias (gran diario de todos los miércole) (sic). Para Judith Gociol (2013, p.13) “ese intencionado mal uso de la lengua y la ortografía se potenciaron con la intención desacralizadora, antisolemne y cuestionadora de la gráfica”.

El único personaje fijo que hizo Oski fue Amarroto. En sus tiras se acerca más al costumbrismo, y a ciertas normas humorísticas de repetición constante. La época de Rico Tipo fue muy prolífica. Aparecen las “fotoski”, fragmentos de situaciones retratadas en una ilustración. Siempre centrándose en los detalles grotescos, hilarantes, ridículos.

Peinetones

Otra característica de la obra del dibujante son sus trabajos basados en hechos históricos o que nacen de artículos enciclopédicos. Se trata de una “traducción” de los textos al relato visual. Como relata Juan Sasturain (2007), Oski ilustraba todo texto que se le pusiera delante “para sacar de él el ridículo agazapado bajo la capa de pretensión científica, histórica o religiosa”. Ejemplos de esto son los trabajos como: Vera Historia de Indias, Las Tablas Médicas de Salerno, Vera Historia del Deporte, la Santa Biblia y otros textos añejos.

Oski también trabajó como escenógrafo. En 1947 diseñó la escenografía para La Putain Respectuese, de Jean-Paul Sartre, en Santiago de Chile y en 1953 para Androcles y el León, de George Bernard Shaw, en Buenos Aires.

Además de las revistas ya mencionadas, Oski publicó en Vea y lea, Cabalgata, El hogar, Clarín, Revista de Aeronáutica, Ja, ja (México), Últimas noticias y Cabro Chico (Chile), L’Unitá, Paese Sera y Vienuove (Italia). Vivió muchos años en el exterior, yendo y viniendo entre Argentina, Perú, Chile, Cuba, Francia e Italia.

Murió en el año 1979, en pleno proceso militar. Había venido a la Argentina a la Primera Bienal Internacional del Humor y la Historieta, en Córdoba. Fue internado por una operación menor, pero recibió una transfusión de sangre infectada y al poco tiempo falleció. Su última entrevista, aquella en que se pintaba como un hombre inseguro y recordaba sus inicios en el dibujo, se la concedió a Juan Sasturain en la Bienal unas semanas antes.

Pulpomomios a la chilena (1972)

Entre 1970 y 1972, Oski, residió en Chile y colaboró estrechamente con el gobierno de la Unidad Popular, además de trabajar en televisión y en la revista Cabro Chico. Uno de los trabajos que realizó en apoyo al gobierno de Salvador Allende es "Pulpomomios a la chilena", un cortometraje animado auspiciado por el Banco Central de la Nación, donde se critica duramente al sistema de créditos bancarios imperante hasta 1971 y se destacan las bondades del proceso de estatización de los principales bancos del país.

Dibujos: Óscar Conti, "Oski"

Dirección y guión: Antonio Ottone

Realización: Andrés Martorel, Antonio Montero y Eduardo Lazcano

Sonido: Óscar Lepeley y Gustavo Araya

Narración: Roberto Rojas

Realizado por el Departamento de Cine y TV UTE